lunes, 19 de octubre de 2020

Adam Smith y la mano invisible


Tal vez solo sea una coincidencia el hecho de que la gran obra de Adam Smith, Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, se publicara en 1776, precisamente el año en que los revolucionarios americanos firmaron la Declaración de la Independencia. Pero los dos documentos comparten un punto de vista predominante en la época: normalmente, lo mejor es dejar que los individuos se las arreglen solos, sin que los guíe la enorme mano del Estado. Esta filosofía política constituye la base intelectual de la economía de mercado y de la sociedad libre más en general.

¿Por qué funcionan tan bien las economías descentralizadas? ¿Es porque se puede confiar en que la gente se tratará con afecto y amabilidad? En absoluto (...)

No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés. No invocamos sus sentimientos humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas. Solo un mendigo decide depender principalmente de la benevolencia de sus conciudadanos.

Todo individuo... ni pretende promover el interés público ni sabe cuánto lo está promoviendo... Lo único que busca es su propio provecho y en este, como en otros muchos casos, una mano invisible lo lleva a promover un fin que no entraba en sus intenciones. No es siempre malo para la sociedad que no entrara en sus intenciones. Al buscar su propio interés, promueve el de la sociedad más eficazmente que si realmente pretendiera promoverlo.

Smith afirma que los participantes en la economía actúan movidos por el interés personal, y que la "mano invisible" del mercado lleva a este interés personal a promover el bienestar económico general.

Muchas de las ideas de Smith se encuentran en el centro del análisis económico moderno.


N. Gregory Mankiw, Principios de Economía, Paraninfo, Madrid 2012, página 12.


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